La gestión de Gómez deja en pausa una obra clave para el futuro digital de Saladas

Desde hace tres meses, una inversión tecnológica histórica espera una simple autorización del municipio de Saladas. La empresa Telecom Argentina, operadora de Personal y Flow, presentó en abril un proyecto para renovar por completo la infraestructura de telecomunicaciones de la ciudad: pasar de la vieja red de cobre a una moderna red de fibra óptica FTTH (Fiber To The Home). A pesar de contar con todos los requisitos técnicos, ambientales y legales, el expediente permanece paralizado en el municipio, sin resolución por parte del Ejecutivo que encabeza el intendente Noel Gómez.

La obra, de carácter millonario, busca adecuar la infraestructura existente en 205 manzanas de Saladas al nuevo estándar tecnológico FTTH, un sistema que reemplaza completamente el cobre y lleva la fibra óptica directamente desde el hub central de Telecom hasta la residencia del cliente, a través de una única fibra pasiva. Esto implica no solo mayor velocidad y calidad de conexión, sino también una reducción en el consumo energético y una significativa mejora ambiental: se eliminan los equipos electrónicos de calle, se evita el enjambre de cables y se disminuye el peso sobre los postes.

La red diseñada bajo los lineamientos técnicos ITU G.984 (GPON) —una arquitectura pasiva con capacidad de gigabits— está preparada para brindar servicios integrados de voz, datos e imagen, y responde a la creciente demanda de ultra banda ancha que exigen los hogares, comercios e instituciones en el presente. En otras ciudades de la provincia, como Goya, Monte Caseros o la capital correntina, este tipo de despliegues ya está en marcha. En Saladas, el proyecto podría ejecutarse de inmediato: la empresa incluso dispone de postes propios para el tendido, que serían reutilizados o reemplazados en caso de estar dañados.

Pero todo está frenado por la falta de decisión política. Así lo denunció Alberto Solís, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Telefónicos de Corrientes, quien aseguró que la empresa presentó todo “dentro de la legalidad” y que solo resta la aprobación municipal. “Si no se concreta ya, esta inversión se va a otra provincia y Saladas la pierde”, advirtió.

El perjuicio no es solo tecnológico. También implica la pérdida de empleos. El proyecto incluye mano de obra directa e indirecta para técnicos locales, personal que hoy no existe en la ciudad y que debe ser traído desde Goya o Corrientes capital para resolver fallas del sistema actual. Solís fue claro: “La condición es que sean trabajadores radicados en Saladas”.

Vecinos y comerciantes también expresaron su frustración. Mensajes recibidos durante la entrevista en Radio Urbana 90.5 reflejaron la desesperación de muchos usuarios ante un servicio actual lento, caro y con constantes interrupciones. “Nos quedamos dos meses sin internet después de una tormenta porque el cobre no se repuso más”, dijo un oyente. Otro reclamó: “Pagamos carísimo y se corta todo el tiempo”.

El sindicato presentó una nota al Concejo Deliberante solicitando que la obra sea declarada de interés municipal. Pero, hasta ahora, el silencio del gobierno local persiste. El expediente duerme en un cajón, mientras Saladas se aleja de una oportunidad concreta para modernizar su infraestructura, generar empleo y garantizar el derecho a una conectividad de calidad.

En un contexto donde las transacciones, la educación, la salud y el trabajo dependen cada vez más de internet, la decisión de no habilitar una obra de esta magnitud es incomprensible. Si el municipio no reacciona a tiempo, no solo se perderá una inversión, sino que se condenará a la ciudad al atraso digital y al aislamiento.

Una vez más, las indefiniciones políticas tienen un costo concreto. Y lo pagan los vecinos.