Tras la derrota de Juntos por Saladas en las elecciones municipales, el concejal Fabio Moreira destacó la importancia de escuchar el mensaje de las urnas y adelantó que su rol será trabajar con firmeza desde la oposición, con mirada crítica pero constructiva, pensando en los vecinos.
La jornada electoral del domingo dejó un resultado claro: Noel Gómez fue reelecto intendente con un amplio respaldo popular y aseguró el control del Concejo Deliberante. En ese escenario, Fabio Moreira, concejal de Juntos por Saladas y reelecto para un nuevo período, hizo un balance del momento político y de lo que viene.
“El pueblo habló y lo hizo con contundencia. Tenemos que ser respetuosos de la voluntad popular, porque esa es la base de la democracia”, señaló Moreira en diálogo con este medio.
Con un perfil conciliador, aunque firme en sus convicciones, remarcó que el nuevo tiempo que se abre en Saladas exige responsabilidad de todos los sectores: “El oficialismo tiene la oportunidad y también la obligación de responder a las demandas de la gente. Desde la oposición vamos a acompañar lo que sea positivo para los saladeños, pero también vamos a marcar con claridad aquello que consideremos equivocado”.
Moreira insistió en que la política debe ser entendida como un espacio de construcción y no de enfrentamiento: “Mi compromiso es con los vecinos. En estos años aprendí que la mejor manera de hacer política es estando cerca de la gente, escuchando, gestionando y proponiendo. Esa será mi tarea en este nuevo período como concejal”.
Finalmente, reflexionó sobre el rol que le toca cumplir tras la derrota electoral de su espacio: “Cuando los resultados no son los esperados, no se trata de buscar culpables sino de repensar estrategias y fortalecer la unidad. Saladas necesita que todos tiremos para el mismo lado. Nuestro deber es trabajar con seriedad para que la ciudad avance, con más oportunidades, más servicios y más futuro para nuestros hijos”.
Con esta postura, Moreira dejó en claro que su rol en el Concejo será el de una oposición responsable, firme y abierta al diálogo, reafirmando su perfil político: crítico pero conciliador, con el acento puesto en los problemas reales de la comunidad.


