El 23 de septiembre no es una fecha más para Corrientes. Es el día en que la provincia homenajea a los comparseros, verdaderos protagonistas de la fiesta mayor de los correntinos: el carnaval. La conmemoración nace de una tragedia ocurrida en 1978, cuando integrantes de las comparsas Ará Berá y Copacabana perdieron la vida en un accidente vial mientras llevaban el arte, la música y el brillo de Corrientes al resto del país. Hoy, ese recuerdo se transforma en homenaje, en identidad y en compromiso de mantener viva una tradición que corre por la sangre.
El carnaval correntino es mucho más que un espectáculo. Es cultura, herencia, sacrificio y comunidad. Cada traje bordado con paciencia infinita, cada ensayo bajo el sol o la lluvia, cada compás de tambor que resuena en los barrios, es la expresión más pura de lo que significa ser comparsero. Detrás de las luces y el color, hay meses de trabajo silencioso, familias enteras que ponen el hombro y una pasión inquebrantable que convierte al carnaval en un fenómeno único, reconocido por el mundo entero como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La historia que da origen a esta fecha está marcada por el dolor. El 23 de septiembre de 1978, un colectivo que trasladaba a integrantes de la comparsa Ará Berá desde Buenos Aires hacia Olavarría sufrió un trágico accidente en la Ruta Nacional N° 3, a la altura de Las Flores. En esa jornada perdieron la vida pasistas, músicos y también dirigentes que habían dedicado su vida al carnaval. El luto envolvió a Corrientes, pero lejos de apagarse, la llama comparsera se transformó en legado. Fue esa herida la que dio origen al “Día del Comparsero”, instituido luego por la Ley Provincial 6.304, para que cada año la memoria se transforme en homenaje y orgullo.
Hoy, más de cuatro décadas después, el recuerdo de aquellos comparseros que partieron sigue vivo en cada corsódromo, en cada samba enredo, en cada bandera que flamea al compás de la batería. Son ellos los que marcaron un camino de entrega y amor por la comparsa, un camino que hoy recorren miles de hombres y mujeres que, con el mismo fervor, sostienen al carnaval correntino como la fiesta más grande del país.
El Día del Comparsero es también una oportunidad para reconocer a quienes, sin buscar aplausos, hacen posible esta magia: los artesanos que crean plumas y tocados, los músicos que dan vida al sonido del carnaval, las familias que se organizan para vestir a sus hijos, los que cosen, pintan, ensayan y dejan el alma en cada detalle. Son todos ellos, los verdaderos protagonistas.
En este 23 de septiembre, Corrientes abraza a sus comparseros con respeto y emoción. Porque gracias a ellos, la provincia no solo tiene carnaval: tiene identidad, tiene raíces, tiene futuro.
¡Feliz día, comparseros! Gracias por mantener viva la pasión más grande de los correntinos.


