El concejal e intendente electo de Empedrado, Fernando Echeverría, atraviesa una transición que califica como “ordenada, pero incompleta”, marcada por la falta de información contable y la preocupación por los salarios y el aguinaldo de diciembre. En diálogo con este medio, repasó sus críticas a la gestión saliente, su visión sobre la política provincial, su relación con el gobernador electo Juan Pablo Valdés y el rol clave que jugaron dirigentes de la región. Además, adelantó su mirada sobre el futuro del PJ y los desafíos que enfrenta su administración en infraestructura, turismo, seguridad y modernización del Estado.
El intendente electo de Empedrado, Fernando Echeverría, asumirá el 10 de diciembre en un contexto que él mismo define como “delicado”, tanto desde lo financiero como desde lo político. La transición, afirma, se desarrolla con cierta normalidad, aunque persisten puntos críticos. “Estamos haciendo una transición bastante ordenada, pero en lo contable —que es lo que más me interesa— todavía no tenemos muchas respuestas. Falta información clave que venimos solicitando hace años”, señaló.
El concejal recordó que durante sus dos años de mandato fue “muy crítico” por la ausencia de balances y rendiciones claras. “Es una verdadera vergüenza que recién se haya presentado el primer trimestre de 2024. Para planificar un presupuesto, primero hay que saber cómo y en qué se gastó. Sin eso, es imposible hacer una oposición responsable”, remarcó, recordando incluso que debió recurrir a la Justicia para acceder a información pública.
Salarios y aguinaldo: un frente de incertidumbre
Uno de los puntos que más inquieta al jefe comunal electo es el pago de sueldos y aguinaldos de diciembre. "No tengo certezas. El intendente actual no me aseguró que haya fondos. Es preocupante porque uno quiere cumplir con los trabajadores municipales, incluso evaluar un bono, pero dependemos del estado real de las cuentas”, expresó.
Echeverría apuesta, no obstante, a la confianza de los contribuyentes: “Estoy convencido de que la gente va a pagar más impuestos porque quiere un cambio y entiende que sin recursos no podemos transformar el pueblo”.
Temporada turística y obras urgentes
De cara a la temporada alta, el equipo de Echeverría ya trabaja con obras públicas para recuperar el camping municipal, que considera un punto estratégico. “Los baños están en muy mal estado. Tenemos que apuntar fuerte ahí porque enero y febrero son nuestros meses de mayor turismo”, explicó.
A esto se suma un problema estructural profundo: el 80% de las calles de Empedrado son de tierra. “A diferencia de Saladas, que tiene un gran porcentaje asfaltado, nosotros estamos muy atrás. Y tampoco tenemos terminal. Todo eso nos resta competitividad”, sostuvo, marcando un claro contraste con localidades vecinas que, a su entender, lograron consolidarse gracias a una administración ordenada y sin internas paralizantes.
El valor del diálogo: relaciones con Valdés y el rol de Noel Gómez
Si hay un punto en el que Echeverría fue categórico es en su postura frente al gobierno provincial. “No vamos a ser oposición cerrada. La política que viene es de diálogo y sinceramiento, donde el vecino está en el centro. Si nos encerramos en el partidismo, Empedrado no va a crecer”, afirmó.
En este sentido, destacó el rol del intendente de Saladas, Noel Gómez, quien —según reveló— actuó como puente para que pudiera reunirse con el gobernador Juan Pablo Valdés. “Tengo que reconocer su amplitud. Él me abrió la puerta para sentarme con el gobernador. Eso habla de una política que piensa en la gente, no en las banderas”, subrayó.
La “terminal del pasado” y una visión a largo plazo
Uno de los debates locales más tensos es la continuidad o no de la terminal que la gestión saliente intenta reactivar. Echeverría es tajante: “Ningún colectivo de larga distancia va a entrar al casco urbano por los cables bajos y la logística. Necesitamos una terminal moderna sobre la ruta, pensada para los próximos 30 o 50 años”.
El dirigente cuestionó además el uso de fondos en la obra existente: “Hicieron una pantomima. El techo estaba roto, tuvieron que repararlo a las apuradas. Es plata del Estado mal gastada. Le daremos utilidad al edificio, pero no será terminal”.
Seguridad, tránsito y modernización
En su reciente visita a Buenos Aires, Echeverría se reunió con el ministro de Seguridad bonaerense. Allí buscó principalmente capacitación y asesoramiento: “Los bomberos de la Provincia de Buenos Aires tienen formación de primer nivel. Todo lo que podamos traer para mejorar seguridad, tránsito y monitoreo será bienvenido”.
Además, anunció la creación de una Secretaría de Modernización del Estado y el desarrollo de una aplicación turística realizada por una joven empedradeña de 18 años. “La modernización la haremos con talento local. Tenemos que confiar en nuestra gente”, afirmó.
El PJ, la autocrítica y el desafío de reconstruirse
El intendente electo dedicó un extenso tramo a reflexionar sobre la situación del Partido Justicialista tras la derrota electoral. Fue autocrítico y directo: “El resultado fue muy malo. Perdimos conexión con el correntino. No escuchamos lo que nosotros mismos dijimos que había que hacer”.
Cuestionó la estrategia basada únicamente en criticar al gobierno provincial y la falta de propuestas concretas: “Utilizamos lo más fácil: pegarle al gobierno. Y no le contamos a la gente lo que queríamos hacer. Fue un error”.
Echeverría también lamentó la pérdida de dirigentes valiosos como Martín Barrionuevo y Emiliano Fernández: “Nos achicamos en vez de agrandarnos”.
Para el futuro, considera fundamental volver a las bases, a las instituciones intermedias y a la discusión interna. “Un partido que no debate, que no se sincera, nunca va a mejorar. Los proyectos son más importantes que las personas”, reflexionó.
Aunque el panorama económico y político es complejo, Echeverría asegura que se siente preparado: “Voy a ser el primer trabajador de Empedrado. Laburo 24/7 y quiero que el pueblo progrese. El que me dé una mano va a encontrar un dirigente dispuesto a escuchar y a hacer”.
Con un gabinete prácticamente definido y la transición en marcha, el intendente electo inicia un período que se perfila como desafiante, pero también como una oportunidad para redefinir el rumbo de una localidad que, según él mismo señala, “tiene todo para crecer si deja atrás las peleas y se enfoca en los vecinos”.


