Con la responsabilidad de ser la última campeona del carnaval saladeño, la comparsa Iberá transita un intenso tiempo de preparación. Entre ensayos diarios, trajes en armado y una fuerte inversión económica, su presidente Martín Valenzuela contó en A Puro Carnaval (Radio Urbana 90.5) cómo se vive desde adentro el desafío de defender el título.
Iberá no se detiene. La comparsa que se consagró campeona en la última edición del Carnaval de Saladas ya está en plena cuenta regresiva para volver a pisar la avenida con todo su despliegue. Así lo confirmó su presidente, Martín Valenzuela, en diálogo con Fabio Moreira y Claudia en el programa "A Puro Carnaval", donde dejó en claro que el trabajo es constante y silencioso, pero firme.
“Estamos armando trajes, trabajando todos los días”, contó Valenzuela, casi como una postal típica del carnaval: talleres encendidos, tenjuela en mano y pasión comparsera. La expectativa no es solo interna; la comunidad también mira a Iberá con otros ojos desde el campeonato obtenido, sabiendo que ahora cada detalle pesa el doble.
La comparsa ya tiene cubiertas todas sus figuras: reina, embajadora, bastoneras, bastonera, reina de batería y un cuerpo de baile completo, aunque —como remarcan siempre— las puertas siguen abiertas para quienes quieran sumarse. La batería, uno de los sellos de Iberá, ronda los 60 integrantes y continúa ajustando su potencia en cada ensayo nocturno.
Si bien el tema que presentarán este año todavía se guarda bajo siete llaves, Valenzuela confirmó que el trabajo con el diseñador comenzó a mitad de año y que en octubre ya contaban con todos los diseños finalizados. A partir de allí, el desafío pasó del papel al taller.
En el plano artístico, Iberá sostiene una estructura sólida, con nombres que ya son parte de su identidad: Jorge al frente de la batería, Cinthia Feu en la coreografía, Esteban Sosa como carrocero, José Leyes como director musical y Adriana al mando del taller de trajes de batería. “Son nuestros pilares”, destacó el presidente.
Pero no todo es brillo y lentejuelas. La situación económica atraviesa de lleno al carnaval. “Hoy hacer un traje es muy caro, y sostener carrozas y estructuras es una inversión enorme”, explicó Valenzuela, quien detalló los múltiples gastos que implica cada noche: banda, maquillaje, combustible, logística y personal. El adelanto económico recibido alcanza apenas para cubrir una parte de ese esfuerzo que muchas veces el público no dimensiona.
En cuanto a la organización general, Valenzuela confirmó que este año la Municipalidad administrará las tribunas, con posterior reparto entre las agrupaciones, y fue claro respecto a las comparsas que aún están en duda: la ordenanza es la ley base y debe cumplirse.
Con ensayos casi diarios en el polideportivo, horarios marcados y un equipo que no afloja, Iberá avanza con un objetivo claro: volver a emocionar al público y demostrar que el título no fue casualidad. La campeona trabaja en silencio, pero suena fuerte. El carnaval ya late, y en Saladas, Iberá quiere volver a reinar.


