Mica Almirón, corazón y carisma: la embajadora que baila con el alma

Con apenas 22 años y más de media vida ligada a la comparsa Carisma Show, Micaela “Mica” Almirón se prepara para abrir el Carnaval 2026 como Gran Embajadora, llevando consigo una historia de esfuerzo, pasión y amor por la fiesta. Elegida en 2025 como Mejor Reina de Batería de Comparsas, dialogó en A Puro Carnaval (Radio Urbana 90.5) sobre su presente, el traje, los nervios, la hinchada y ese “no sé qué” que hace única a Carisma.

Mica habla como baila: con naturalidad, sonrisa y verdad. “Feliz, contenta siempre”, dice cuando intenta ponerle palabras a este momento que la encuentra con una nueva responsabilidad y el mismo amor de siempre por el carnaval. Baila desde chica, se formó con Yanni, pasó por Ñuporá y Cristal de Luna, pero fue Carisma la comparsa que la abrazó y la vio crecer. Hoy, con 22 años, reconoce que más de la mitad de su vida transcurrió entre ensayos, plumas, maquillaje y tribunas.

La designación como Gran Embajadora 2026 llegó casi sin aviso. “No sabía bien qué iba a pasar”, confiesa. Hubo charlas, propuestas y una decisión que, fiel a su estilo, primero pasó por la familia. El traje fue condición: cambios, retoques y una impronta propia que ya empieza a tomar forma. “Este año venimos re bien”, asegura, aunque admite que todavía hay detalles por terminar, como el espaldar que siempre impone respeto por su peso y presencia.

La comodidad, explica, fue clave en su etapa como Reina de Batería 2025. Ahora, como embajadora y primera figura en abrir la comparsa, la exigencia es otra: “Ahí hay que poner toda la carne en el asado”. El traje lo arma entre su mamá —aguja y costura— y ella misma, pegando, probando y ajustando. También se maquilla sola y maquilla a otras, en jornadas maratónicas que empiezan temprano y terminan justo antes de salir al corsódromo.

Ensayos intensos, coreografías que entusiasman y un repertorio “muy arriba” acompañan esta previa. Mica disfruta bailar y lo deja claro: su objetivo principal es disfrutar. Aunque se le escape una sonrisa cómplice cuando se habla de competir, sabe que en el carnaval “puede pasar cualquier cosa” y que lo importante es vivir cada noche.

El recuerdo del carnaval pasado todavía vibra fuerte. La hinchada, el apoyo desde todas las tribunas, el barullo que tapó hasta el inicio del show. También los nervios, el estrés y un momento difícil: una descompensación la segunda noche que no la frenó. “Me fue re bien, creo que fue la noche que tuve todo bien”, recuerda, demostrando que el temple también se baila.

Fuera del corsódromo, "Mica" estudia el profesorado de Artes Visuales en Corrientes, sueña sin apuro y deja puertas abiertas. Ya fue reina infantil y, aunque no lo descarta, prefiere que todo llegue a su tiempo. Mientras tanto, se apoya en su familia, en su pareja —un amor nacido en el carnaval— y en esa gente de Carisma que, gane o no, siempre está.

Carisma Show tiene eso: conexión, público fiel y una mística difícil de explicar. Mica lo siente y lo representa. En 2026, cuando cruce la línea y abra la comparsa como Gran Embajadora, no solo llevará un traje nuevo: llevará historia, identidad y el pulso intacto de una pasión que no se aprende, se vive.