Cantante, animador y director musical de la comparsa Iberá, José Leyes pasó por los micrófonos de A Puro Carnaval, el programa que se emite por Radio Urbana 90.5, y abrió el corazón para contar su recorrido desde los inicios, la conformación de la banda, el trabajo del repertorio y la responsabilidad de ser una de las voces emblemáticas del carnaval saladeño.
Hablar de Iberá es hablar de identidad, pasión y trabajo colectivo. Y dentro de ese engranaje, la música ocupa un lugar central. José Leyes lo sabe bien: está en la comparsa desde 2017, cuando se subió por primera vez al carro solo para animar. Con el paso de los años, su rol creció hasta convertirse en el director musical y la voz que marca el ritmo del desfile rojo y blanco.
“Arranqué animando nada más, después me contrataron exclusivamente para eso, y en 2019 me propusieron hacerme cargo de la banda”, recordó José. Desde entonces, la responsabilidad es total: convocar a los músicos, armar el repertorio y sostener una identidad sonora que acompañe a la batería y a la puesta en escena. “Iberá tiene una estructura muy bien formada. Hay un escalafón que se respeta y una confianza absoluta. Tengo libertad total para trabajar y eso no pasa en todos lados”, destacó.
La banda de Iberá está integrada cien por ciento por músicos saladeños y este año presenta novedades importantes. A los clásicos infaltables se suma la incorporación de ritmos como el cuarteto, pensado para conectar con el público y renovar energías. “Buscamos superarnos año a año, darle frescura al repertorio y variar los climas”, explicó. Entre los nombres que conforman la banda se destacan Agustina Acuña en teclados, Lili López en voces, Gustavo Delgado en guitarra, Axel Cantero en bajo y una incorporación clave: Tingo Ortiz Pereira en el cabaco, un instrumento esencial para el pulso carnavalero.
Uno de los desafíos más importantes es el trabajo del tema inédito. José viene componiendo desde hace tres años, una tarea que asumió casi como un desafío personal y colectivo. “La comparsa se animó y yo también. Me gusta el desafío de mejorar cada año”, contó. En esta edición, el trabajo volvió a realizarse junto a Beto Ortiz Pereira y fue grabado en Santa Rosa con Matías Reiger, de MJ Producciones. La novedad: mayor presencia de voces femeninas, un aporte que le dio potencia y frescura al tema.
Arriba del carro, José cumple todos los roles: canta, anima y hasta baila. Pero aclara que el disfrute pleno llega recién después. “En el momento no disfrutás del todo por la responsabilidad. Estás pendiente del sonido, de la batería, de si te escuchás o no. Recién cuando llego a casa y veo alguna transmisión, me quedo tranquilo”, confesó. Aun así, la experiencia y el trabajo previo le dan la confianza necesaria para afrontar cada noche.
Hay un sello que identifica su presencia: el grito de guerra. “Canta, canta, mi gallo canta” ya es marca registrada. Inspirado en los intérpretes de Brasil, el llamado se convirtió en señal inequívoca de que Iberá está llegando a la avenida. “Es como un saludo, un inicio. Cuando suena, la gente ya sabe que viene la roja y blanca”, afirmó.
Sobre el presente de la comparsa, José no duda: “Están preparadísimos. Termina el carnaval y a las semanas ya están trabajando. Es una locura hermosa, muy pasional, y eso se transmite”. Esa energía, asegura, se multiplica en la avenida y en la tribuna, donde la hinchada crece año a año.
Antes de despedirse, José dejó un mensaje de agradecimiento para toda la familia iberacera, la comisión, la banda, la batería y la hinchada. Y, como no podía ser de otra manera, cerró con su grito inconfundible, el que anuncia que el carnaval está en marcha: “Señoras y señores, la familia iberacera se hace presente. Rojo y blanco es mi corazón… ¡Canta, mi gallo, canta!


