Alma, corazón de Iberá: del reinado al brillo solista

La joven figura de Comparsa Iberá vuelve a decir presente en el carnaval con un nuevo desafío artístico. En diálogo con “A Puro Carnaval”, por Radio Urbana 90.5, habló de su amor por la comparsa, del traje que la representa y de ese fuego interno que la empuja a bailar siempre un año más.

Alma Canteros Olivera no concibe un verano sin carnaval. Apenas termina una edición, su cabeza y su corazón ya empiezan a latir al ritmo de la próxima. Así lo contó, con naturalidad y sonrisa intacta, en su visita a “A Puro Carnaval”, el programa que se emite por Radio Urbana 90.5, donde repasó lo que fue su año como reina y lo que se viene ahora, en una nueva etapa como solista de Comparsa Iberá.

“Fue una experiencia muy linda, me sentí muy feliz y muy acompañada”, resumió sobre su reinado, una vivencia que la marcó pero que no la detuvo. El reglamento impide que continúe en ese rol, pero lejos de alejarse de la fiesta, Alma eligió seguir bailando, el lugar donde se siente más plena. “Yo quiero bailar siempre. Termina el carnaval y ya empezamos a pensar en el que viene”, confesó.

Este año, su personaje es tan potente como simbólico: una contrabandista de marfil, dentro del universo africano que propone Iberá. Un traje cargado de detalles, colores nuevos —“que no usé nunca”— y elementos llamativos como colmillos, trabajado con amor y dedicación por su tía Ivana, con la ayuda de su prima y el acompañamiento constante de su mamá. “Me encantó el diseño, está re lindo”, dijo con entusiasmo.

Alma participa de todos los ensayos, sin faltar a ninguno, y asegura que no siente nervios: espera el sábado con tranquilidad y muchas ganas. La ubicación dentro de la comparsa aún puede variar, pero sabe que estará cerca del cierre, próxima a la carroza, aunque esta vez con la libertad que tanto anhelaba: “Antes quería bailar y no podía. Ahora sí voy a poder disfrutar mucho más”.

Fanática declarada de Iberá, no se imagina en otra comparsa. Valora el grupo humano, las amistades que se forjaron —incluido un simpático grupo de amigas llamado Guerrera K-pop— y el acompañamiento permanente de la hinchada. También tuvo palabras de aliento para quien la sucede como reina: “Que disfrute, porque es un momento único. Cuando uno disfruta, eso se transmite al público y al jurado”.

Entre sueños que asoman —como ser bastonera o, algún día, reina de batería, su gran anhelo— Alma vive el presente con intensidad. El sábado tiene su ritual: mañana tranquila, detalles finales al traje por la siesta, maquillaje por la tarde y, finalmente, la magia de salir a la pista.

Así, con los pies listos para danzar y el corazón pintado de los colores de Iberá, Alma Canteros vuelve a escena. Ya no desde la carroza, sino desde el movimiento, el ritmo y la pasión. Porque si algo tiene claro, es que el carnaval, para ella, siempre es volver a casa.