Entre nervios, emoción y una decisión que llegó sin aviso, Fiorella Fernández fue confirmada como Reina de Batería de la Agrupación Musical Sambatuque. En diálogo con A Puro Carnaval por Radio Urbana 90.5, contó cómo pasó de prepararse para ser solista a asumir, en apenas una semana, uno de los roles más exigentes y pasionales del carnaval.
El carnaval tiene esas historias que se escriben de golpe, sin ensayo previo. Y la de Fiorella Fernández es una de ellas. Aplausos de por medio, risas nerviosas y sorpresa sincera marcaron su paso por los micrófonos de A Puro Carnaval, donde confirmó lo que hasta hace pocos días ni ella misma sabía: es la nueva Reina de Batería de Sambatuque.
“Yo me estaba preparando para salir solista”, confesó Fiorella, todavía asombrada. Su traje estaba en marcha, los planes claros, hasta que una propuesta —que no fue del todo propuesta— cambió el rumbo. Verónica, colaboradora cercana del director "Puchi", fue la encargada de comunicarle la decisión ya tomada. “No hubo opción, era sí o sí”, relató entre risas.
La noticia llegó apenas una semana antes de la presentación oficial. El impacto fue fuerte: nervios, incredulidad y la sensación de estar parada en un lugar inesperado. “Cuando subí anoche fue como decir: ¿dónde estoy?”, recordó sobre el momento en que se reveló su nombre como Reina de Batería.
Fiorella es saladeña, aunque tuvo un paso por Mar del Plata, y lleva tres años formando parte de Sambatuque. El año pasado integró el grupo de Apertura, y ahora le toca liderar, desde el baile y la presencia, a una batería que exige energía, resistencia y carisma. “La exigencia es bastante, pero la voy a llevar. Vamos a dejar que fluya”, aseguró con convicción.
El amor por el baile viene acompañado de una fuerte raíz familiar: su hermana también baila, su papá y su hermano Giovanni están ligados a la música. “Sambatuque es una familia para nosotros”, afirmó, destacando el clima humano y la energía que se vive en cada ensayo junto a Puchi y el grupo.
Con el tiempo justo, Fiorella rearmó su traje para adaptarlo al rol de Reina de Batería: espaldar incluido, retoques a contrarreloj y desvelos si hace falta. “Si me desvelo, llegamos”, dijo con una sonrisa, reflejando el compromiso que asumió sin esquivar el desafío.
Ahora comienza una nueva etapa: ensayos específicos con la batería, aprender los cortes, ganar confianza y, sobre todo, disfrutar. Porque como le remarcaron al aire, eso se transmite y se siente desde la tribuna.
Fiorella Fernández encara el carnaval con sorpresa, valentía y corazón. Sambatuque tiene Reina, y el corsódromo ya espera verla brillar al ritmo de los parches.


