Desde Iberacito hasta consagrarse como Rey del Carnaval de Saladas, Juan José Benítez —"Juanjo" para todo el ambiente comparsero— sigue escribiendo su historia con humildad, pasión y baile. Portaestandarte de Comparsa Iberá, múltiple ganador y referente joven de la fiesta, pasó por los micrófonos de A Puro Carnaval, el clásico de Radio Urbana 90.5, para contar cómo se vive la previa desde adentro.
Aplausos, risas y clima de carnaval marcaron la llegada de Juanjo Benítez al estudio de Radio Urbana 90.5. Tranquilo, con esa calma que sólo tienen quienes saben que el trabajo está hecho —aunque el traje todavía esté “en proceso”—, el actual Rey del Carnaval de Saladas comenzó a desgranar su recorrido comparsero, ese que empezó “desde Iberacito”, bien de chico, cuando ya la pasión por Iberá le corría por las venas.
Portaestandarte casi desde siempre, Juanjo probó otros roles, incluso el de solista, pero volvió a su lugar natural. “El portaestandarte es fijo”, dice con seguridad. Allí encuentra libertad, disfrute y la posibilidad de bailar como le gusta, aun cargando uno de los símbolos más pesados —y más importantes— de la comparsa. Una tarea que no se improvisa: cinturón, técnica, práctica en casa con palo en mano y una evolución constante en los movimientos para que el estandarte fluya como parte del cuerpo.
Este año, Iberá se sumerge en la temática África y Juanjo encarna nada menos que al Príncipe de Ghana. Un personaje que le permite bailar, expresarse y lucir un traje con colores más llamativos, lejos del dorado y rojo del año pasado, pero fiel al espíritu real. El diseño llegó de la mano de Marisela y, sin retoques, se puso en marcha de inmediato. El armado del traje es una obra familiar: mamá, la tía Daniela, la tía Rosa y manos amigas que se suman para llegar a tiempo. “Si no, no llegábamos”, confiesa entre risas.
El recuerdo del león del año pasado —ese que enamoró al público— sigue intacto, y la sandalia vuelve a decir presente, cómoda, reciclada y adaptada al personaje africano. Todo se reutiliza cuando funciona, porque el carnaval también es ingenio y esfuerzo colectivo.
"Juanjo" habla de Iberá con orgullo. La ve fuerte, sólida, hermosa como siempre: batería, cuerpo de baile, hinchada y ese gallo que ya es emblema en la tribuna. “Para mí, todos los años Iberá se luce”, asegura. Y no duda en invitar a propios y extraños: el carnaval de Saladas, dice, vale la pena, sea uno de acá o venga de afuera.
La coronación como Rey del Carnaval fue un momento de nervios, expectativa y emoción. “No me lo creí al principio”, admite. Hoy lo vive con naturalidad, pero con plena conciencia de la responsabilidad: representar, estar presente y promocionar una de las fiestas populares más importantes de la ciudad. No es sólo un título, es un compromiso.
Rodeado siempre por su familia, con el aliento de la hinchada, el apoyo de la comparsa y el cariño de su pareja, Juanjo llega a cada noche con energía de sobra, sin gimnasio pero con corazón comparsero. Sabe que cuando arranca el desfile, la ansiedad se transforma en disfrute y el final llega sin darse cuenta.
"Juanjo" Benítez no sólo porta un estandarte: porta una historia, una pasión heredada y el orgullo de ser, hoy, una de las figuras más queridas del carnaval saladeño. Iberá lo sabe, la tribuna lo celebra y el corsodromo lo espera.


