Jorge Valenzuela y la construcción sonora de ?La Magnífica? de Iberá

El Director de la batería de la comparsa Iberá, Jorge Valenzuela visitó el programa A Puro Carnaval, que se emite por Radio Urbana 90.5 MHz, y compartió una charla profunda sobre el trabajo silencioso que sostiene el brillo del corsódromo: formación, disciplina, sonido propio y un equipo humano que hace de La Magnífica una referencia del carnaval saladeño.

Con un fuerte aplauso y el respeto ganado a fuerza de años de trabajo, Jorge Valenzuela llegó a los estudios de Radio Urbana para hablar del presente de la batería de Iberá, una de las estructuras más sólidas y reconocidas del carnaval local. Mestre, formador y referente, Jorgito dejó en claro que detrás de cada golpe de tambor hay organización, compromiso y una idea clara de identidad.

“La Magnífica viene bien, muy bien”, resumió con tranquilidad, aunque rápidamente detalló el enorme trabajo previo. Este año, la batería cuenta con una directoría conformada por Nahuel Ensina como primer director y Brian Russo como líder dentro de la formación, lo que le permite a Valenzuela delegar y trabajar con mayor precisión. “Tener dos directores adentro me da tranquilidad. Antes estaba solo adelante con cincuenta chicos”, recordó.

La batería de Iberá reúne a 64 integrantes en lista, con una instrumentación completa que incluye surdos de primera, segunda y tercera, repique, repiquemo, caixa, tamborín, cuica, agogó y chocalos. Pero más allá del número, Valenzuela destacó el concepto de “escuela”: dentro del grupo hay instructores que acompañan a quienes recién comienzan. “Si alguien no agarra el ritmo, se le enseña. Con ganas y ensayo, todos aprenden”, afirmó.

Uno de los puntos centrales de la charla fue el cuidado del instrumento. “La manutención es lo más caro”, explicó. Cada año se cambian parches, se protegen los cueros con vinilo y nylon para evitar la humedad y se busca que los instrumentos estén siempre impecables. “El que va a ver cualquier día, ve instrumentos cuidados”, aseguró.

En lo musical, la base sigue siendo el samba, pero cada año se suma un condimento ligado al enredo. Este 2026, con África como temática, la batería incorpora ritmos africanos tanto en la base como en el show. “Si el jurado es idóneo, se va a dar cuenta del sonido africano”, señaló, convencido de que la música también debe contar la historia que la comparsa representa.

Valenzuela remarcó que el armado del show no es autoritario: acepta sugerencias y construye colectivamente. “Todo se hace con aportes de todos”, dijo. Sin embargo, la conducción en la calzada exige orden: señas claras, silbato para llamar la atención y códigos que los bateros deben aprender para responder en medio del caos del desfile.

El vínculo con la banda musical tampoco es sencillo. “Nunca es fácil ensamblar”, reconoció. Con apenas tres o cuatro ensayos conjuntos en todo el año, el desafío es mayor, sobre todo cuando hay cortes y finales complejos. Aun así, confía en el trabajo realizado y en la experiencia del grupo.

Durante la entrevista, no faltaron los mensajes de la hinchada y de comparseros que destacaron el crecimiento de Iberá en los últimos años. "Jorgito", lejos de apropiarse del mérito, fue claro: “Yo no soy La Magnífica. La Magnífica es un grupo de personas”. Nombró a integrantes de la comisión, talleres, carroceros y un núcleo de amigos que sostienen el proyecto durante todo el año.

Sobre el nombre de la batería, contó entre risas su origen casi anecdótico, ligado a un apodo que quedó y terminó convirtiéndose en identidad. Hoy, La Magnífica no es solo un nombre: es una marca dentro del carnaval.

De cara al debut, Valenzuela se mostró confiado. Tras el último ensayo general en el Polideportivo, la batería llega lista, a la espera de factores inevitables como el sonido y la humedad. “Ahora depende del ensamble”, dijo, con la calma de quien sabe que el trabajo está hecho.

Con humildad, experiencia y una pasión intacta, Jorge Valenzuela reafirma año a año que el corazón de Iberá no solo se ve: se escucha. Y en cada desfile, La Magnífica vuelve a demostrar que el carnaval también se construye desde la escuela, el respeto y el trabajo colectivo.