En una charla distendida, con cruces irónicos y mucho contenido, el intendente de Saladas, Noel Gómez, fue entrevistado en A Puro Carnaval, el programa que conduce el concejal Fabio Moreira por Radio Urbana 90.5. Lejos de la confrontación política habitual, el carnaval funcionó como punto de encuentro para analizar la primera noche de corso, la recaudación, la organización municipal y los desafíos que vienen.
El carnaval logró lo que pocas veces sucede en la escena política local: sentar frente al micrófono al intendente Noel Gómez y al concejal Fabio Moreira en un clima ameno, con humor ácido, chicanas medidas y un eje común: la fiesta popular más importante de Saladas. Fue en A Puro Carnaval, el histórico programa que se emite por Radio Urbana 90.5 y que, desde hace casi dos décadas, acompaña cada edición del corso.
La excusa fue la evaluación de la primera noche de carnaval, pero la charla rápidamente se transformó en una radiografía completa de la organización, los números y las decisiones políticas detrás del evento. Gómez destacó la convocatoria y el entusiasmo previo: “Ya en los ensayos técnicos se veía que Saladas es carnaval, y el sábado quedó demostrado una vez más”.
Uno de los datos que marcó la entrevista fue la recaudación: cerca de 14 millones de pesos en concepto de entradas y tribunas durante la primera noche. El intendente explicó que ese monto aún debe cubrir gastos operativos y que, una vez finalizadas todas las noches de corso, lo restante se redistribuirá según lo establece la ordenanza vigente. “Somos cuidadosos con la administración para que las comparsas puedan recibir un dinero que les permita cubrir deudas y empezar a pensar el próximo carnaval”, señaló.
En ese marco, Gómez defendió la decisión de que el municipio administre las tribunas, recordando que el año pasado se habían concesionado por alrededor de cuatro millones de pesos. “En una sola noche recuperamos eso. Esta vez decidimos explotarlas desde el municipio para que el dinero vaya directamente a las comparsas”, explicó, aclarando además que el personal afectado es contratado y remunerado por el servicio que presta.
La entrevista también abordó cuestiones operativas: el estado de la calzada del corsódromo, la distribución de más de 30 baños químicos, la seguridad en la concentración de comparsas y las mejoras previstas para el próximo fin de semana. Gómez reconoció fallas propias de la primera noche y aseguró que ya se trabaja para corregirlas.
Uno de los momentos más sensibles fue cuando se habló de la ausencia de Coe Bera, comparsa histórica que no participa este año. El intendente admitió que su falta “se siente” y la vinculó a cuestiones legales, especialmente a la falta de personalidad jurídica en tiempo y forma. “El municipio reparte dinero público y debe hacerlo a instituciones legalmente constituidas. No se puede dejar algo tan importante para último momento”, remarcó, aunque también señaló que desde el Estado se brindó acompañamiento técnico para intentar resolver la situación.
Consultado sobre el “mercado” del carnaval saladeño, Gómez fue claro: siete u ocho comparsas serían demasiadas. “Con una comparsa más o una agrupación musical más estaría bien. Después se complica reunir integrantes y sostener estructuras”, sostuvo, repasando los distintos modelos que tuvo el carnaval a lo largo de los años hasta llegar al formato mixto actual.
La charla también dejó espacio para reflexiones más profundas sobre el rol del Estado. Gómez insistió en que el municipio debe acompañar, promover y generar condiciones, pero que las comparsas también deben asumir responsabilidades y trabajar durante todo el año. “El Estado no es el enemigo del carnaval. Tiene que haber un trabajo conjunto”, afirmó.
Entre chicanas, menciones familiares y referencias al impacto económico del corso —desde el vendedor de nieve hasta las cantinas—, el intendente cerró con una mirada optimista sobre lo que viene. Las tribunas llenas, la presencia de público de otras localidades y la promoción provincial posicionan a Saladas dentro del circuito de carnavales del interior correntino.
Esta vez, la política quedó en segundo plano. El carnaval fue el puente. Y en ese cruce poco habitual entre oficialismo y oposición, quedó claro que, al menos por una noche, la fiesta popular logró imponerse a la grieta.


