Guadalupe, una bailarina con historia en Saladas llegó al Sambódromo de Río

La bailarina Guadalupe Rodríguez, que tuvo un paso por el carnaval de Saladas años atrás, cumplió su sueño de desfilar en el carnaval más importante del mundo. Integró la escuela Beija-Flor y vivió desde adentro la intensidad y la emoción del espectáculo más grande del planeta.

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Guadalupe Rodríguez volvió a dejar su huella en el mundo del carnaval al participar del Carnaval de Río de Janeiro, donde desfiló con la tradicional escuela de samba Beija-Flor de Nilópolis en el imponente Sambódromo Marquês de Sapucaí.

En diálogo con Radio Urbana 90.5 en el programa “Un Día Perfecto”, la docente y bailarina recordó su vínculo con el carnaval saladeño, donde años atrás formó parte de la escena local, integrando agrupaciones como Sambatuque y la Comparsa Iberá.

“Mis primeras emociones en el carnaval las viví en Saladas y es algo que siempre llevo conmigo”, expresó con emoción.

Rodríguez contó que su llegada a Brasil implicó semanas de preparación intensa, con ensayos técnicos, coreografías marcadas al detalle y una organización que involucra a miles de integrantes. Dentro de la escuela integró el ala “Maculelé”, una coreografía de gran carga simbólica que representa la lucha y resistencia de pueblos afrodescendientes a través de la danza con bastones.

“La experiencia es indescriptible. Es aún más imponente de lo que se ve por televisión. Cuando entrás al sambódromo con todo el público, la música en vivo y las luces, sentís una energía que te atraviesa por completo”, relató.

Radicada actualmente en Buenos Aires, donde se desempeña como docente, Guadalupe organiza cada año su agenda para poder viajar a Brasil y vivir el carnaval, manteniendo vivo el vínculo con las ciudades donde forjó su camino en la danza.

Además, adelantó que le gustaría volver a Saladas para compartir su experiencia con los comparseros locales y brindar talleres de samba. “Es una forma de devolver todo lo que aprendí y lo que el carnaval me dio”, señaló.

Su historia refleja el recorrido de una artista que supo nutrirse de distintas experiencias en el país y hoy se proyecta en el escenario más importante del mundo, llevando consigo la pasión por el carnaval y el recuerdo de su paso por Saladas.