Un reciente informe de imagen de intendentes en Corrientes ubica al jefe comunal de Saladas, Noel Gómez, en el puesto 16. El dato contrasta con la imagen de gestión exitosa que se proyecta a nivel local y plantea interrogantes sobre su alcance provincial.
El último ranking de imagen de intendentes en Corrientes deja un dato clave para analizar el presente y el futuro político de Noel Gómez. El jefe comunal de Saladas se ubica en el puesto 16 con un 50,2% de imagen positiva frente a un 46,3% de negativa, un margen extremadamente estrecho que, lejos de consolidar liderazgo, evidencia una gestión que divide opiniones.
El número en sí mismo dice mucho más de lo que parece. Superar apenas el 50% de imagen positiva, pero con una negativa que roza ese mismo nivel, marca un escenario de equilibrio inestable. No hay margen de comodidad. No hay una aprobación contundente. Hay, en todo caso, una sociedad partida en su percepción.
Esto contrasta con la narrativa que se impulsa desde el oficialismo local, donde la gestión suele mostrarse como ordenada y exitosa. Sin embargo, los datos revelan que esa construcción no termina de cerrar del todo en la opinión pública, ni siquiera dentro de su propio territorio, y mucho menos a nivel provincial.
Además, el posicionamiento en el puesto 16 refuerza otra lectura: la falta de proyección. Gómez ganó de manera holgada en Saladas, pero ese respaldo electoral no se traduce en volumen político fuera de la ciudad. Y ese es un dato sensible, considerando que no puede ser reelecto y que su futuro necesariamente debería proyectarse hacia otros cargos.
En contraposición, el intendente de Empedrado, Fernando Echeverría, aparece en el tercer lugar con una imagen mucho más consolidada. Su perfil cercano, su carisma y su presencia activa en la región lo posicionan como un dirigente que logra trascender. Su rol como médico cardiólogo y su vínculo constante con la comunidad fortalecen una construcción política que no se limita a lo institucional.
El caso de Gómez, en cambio, muestra una gestión que, si bien mantiene un piso de aprobación, no logra generar entusiasmo ni identificación fuerte. El dato de su imagen negativa —46,3%— es particularmente relevante: prácticamente la mitad de la población tiene una mirada crítica sobre su administración.
En política, los números no son solo estadísticas: son señales. Y en este caso, la señal es clara. Noel Gómez no tiene hoy una imagen consolidada que le permita proyectarse con fuerza en el escenario provincial. Tiene tiempo, sí. Pero también un desafío enorme: transformar una gestión que hoy divide, en un liderazgo que realmente convoque.


